sábado, 27 de junio de 2015

¡Cumplo tres años!

¡Guau!

Últimamente no hacen más que molestarme. Estamos en esa época del año en la que los ruidos de los petardos están resuenan en las calles y no entiendo por qué. Si me dan miedo, ¿por qué los utilizan? Si yo no ladro cuando están durmiendo ellos también deberían respetarme, digo yo.



Pero bueno, que eso no es todo. El otro día mi hermanito y su novia decidieron reírse de mí. Yo que siempre estoy preocupado por ellos, que cuando se tumban juntos en algún lado voy y me coloco en medio para que no se sientan solos, que cuando ella llega me tiro encima para demostrarle cuanto la quiero y que todas las mañanas voy a la cama de mi hermanito para avisarle de que ya es de día, empezaron a traerme globos. ¡GLOBOS! Esas cosas que caen lentas por el aire, que tienen forma redonda y que si los pisas hacen ruidos que asustan.


Pero bueno, que no es que a mí me den mucho miedo. Yo pienso en el resto de perros del vecindario. Por ello, cada vez que inflan uno me voy corriendo para el sótano o la buhardilla, por si acaso hubiese uno por allí dormido y tuviera que advertirle del peligro que corre.

Vale, vale. Os estaba mintiendo. Sí que me asustan,  y mucho, y es que creo que con el paso del tiempo me estoy volviendo un poco menos gruñón. Tengo ya tres años, y pocas ganas de pelea. A mí mientras no me toquen mis huesos, mi comida, mis migajas o a mis dueños no tengo ya problemas con nadie. Bueno, y si no me miran a través de un cristal o se atreven a marcar MIS TERRITORIOS. A no ser que hagan cualquiera de esas cosas yo ya solo quiero amor. Cuando veo a una persona ya no veo sus deliciosas tripas, si no las manos que les ha dado la naturaleza a la especie humana, la más evolucionada del mundo, con unas extremidades que se adaptan a la perfección a mi tripa para rascarme.



¿Y sabéis qué? ¡El lunes cumplí tres añazos! Ya soy mayor. Hace un par de años nadie se esperaba que alcanzase esta edad, ya sabéis, cuando me diagnosticaron la enfermedad esa por ese maldito mosquito… Pero no pasa nada, porque mis últimos análisis han sido brillantes, y ya me ha dicho mi hermano que cualquier deseo que tiene oportunidad de pedir va para mí. Si es que, cuidándole como le cuido, y sacrificándome a todas horas por él, es normal que yo sea lo más importante de su vida. Lo raro es que todavía no sea lo más importante de tu vida, querido lector. Si me conocieses lo sería. Te lo aseguro, soy la perfección hecha animal. Aunque supongo que por dentro todos somos perfectos para alguien, eso es lo mejor de todo. Tú eres perfecto para alguien, pero yo soy perfecto para todos. Tú estás bien, pero es que yo soy el mejor.



Aunque bueno, las fábricas de salchichas tienen que ser mejores que yo. Sí, decidido. Yo soy lo mejor para todos, menos para las salchichas, que son lo mejor para todo el mundo. No. LAS SALCHICHAS SON SOLO PARA MÍ.


@CarBel1994

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